Stalker de Tarkovsky, gran película. Utiliza el sepia de una forma increíble, la iluminación trabajadísima para crear la tridimensionalidad del plano, que supera el peligro de emplastar la imagen al utilizar un único tono. Esta estética me insipiró para el tratamiento de el primer corto que realizamos. Una de las herramientas que mas me impresiona es el uso del suelo y el brillo. Para crear esta sensación de profundidad en los planos, recurre a "mojar" el suelo e iluminarlo en profundidad. Estira los brillos en el suelo, define las distancias y crea una sólida imagen mental sobre la arquitectura de la escena, las distancias y las posiciones. En los planos en sepia recurre a planos grandes donde el suelo se perciba y se perciba esta cualidad de la luz.
El corto en el que utilizamos esta técnica estaba basado en el relato "Un lugar limpio y bien iluminado" de Ernest Hemingway. Era mi debut como realizador y el de mi amigo David Aames. Cuando nos encontrábamos ya en plena producción descubrimos que Tarkovsky debutó también con un relato de Hemingway, "Los asesinos"
Muchas veces hemos hablado de los errores que cometimos en el corto, de las cosas que no dejamos claras o las dudas que tenemos con respecto a si es comprensible. Lo natural en el proceso de rodar es que pierdas la perspectiva, ya no sabes si lo que estás grabando tiene sentido y confías en aquella labor que hiciste meses antes donde escribiste y diseñaste la historia y todo encajaba. Has despedazado el puzzle y al final, tras rodar, tienes que volver a juntar las piezas. ¿Encaja? ¿Te has roto? ¿Dónde y porqué?
David Aames decía que incluso le gustaban esos pequeños fallos, errores de práctica y de planificación, había algo de amateur, de caídas de la bici, mordidas de llagas en la boca, algo infantil, primitivo, que resultaba realmente entrañable.
En cierto modo con 22 y 23 años volvimos a nacer, tienes que aprender a andar, a caerte y levantarte y también que el fuego quema. Tiempo después eres capaz de admirar esos momentos, nadie ha nacido aprendido y la vida trata de esto.
Ver esos pequeños errores otra vez te recuerda que algún día hubo cosas que hiciste mal y de las que aprendiste, te recuerda que la lucha tiene un fin y que algún día podrás hacer lo que quieras.
Lo triste no es cometer grandes o pequeños errores, lo triste es no aceptarlos.
El primer corto de Tarkovsky me abrió mucho los ojos. Si bien David Aames desde un principio supo ver con perspectiva aquellas meteduras de pata, a mi me resultaba más complicado y me dolía bastante, me avergonzaba incluso, de muchas cosas. Cuando vi "The Killers" sentí un alivio, Tarkovsky también metía la pata de vez en cuando, alguna cosa no salió del todo bien, no era una obra maestra, pero lo importante eran sus intenciones y su persistencia.
Tenía algo que decir y las cosas que no hizo bien aprendió a hacerlas.

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