miércoles, 27 de junio de 2012

Stalker me persiguirá para siempre

Stalker de Tarkovsky, gran película. Utiliza el sepia de una forma increíble, la iluminación trabajadísima para crear la tridimensionalidad del plano, que supera el peligro de emplastar la imagen al utilizar un único tono. Esta estética me insipiró para el tratamiento de el primer corto que realizamos. Una de las herramientas que mas me impresiona es el uso del suelo y el brillo. Para crear esta sensación de profundidad en los planos, recurre a "mojar" el suelo e iluminarlo en profundidad. Estira los brillos en el suelo, define las distancias y crea una sólida imagen mental sobre la arquitectura de la escena, las distancias y las posiciones. En los planos en sepia recurre a planos grandes donde el suelo se perciba y se perciba esta cualidad de la luz.

 El corto en el que utilizamos esta técnica estaba basado en el relato "Un lugar limpio y bien iluminado" de Ernest Hemingway. Era mi debut como realizador y el de mi amigo David Aames. Cuando nos encontrábamos ya en plena producción descubrimos que Tarkovsky debutó también con un relato de Hemingway, "Los asesinos"
Muchas veces hemos hablado de los errores que cometimos en el corto, de las cosas que no dejamos claras o las dudas que tenemos con respecto a si es comprensible. Lo natural en el proceso de rodar es que pierdas la perspectiva, ya no sabes si lo que estás grabando tiene sentido y confías en aquella labor que hiciste meses antes donde escribiste y diseñaste la historia y todo encajaba. Has despedazado el puzzle y al final, tras rodar, tienes que volver a juntar las piezas. ¿Encaja? ¿Te has roto? ¿Dónde y porqué?
David Aames decía que incluso le gustaban esos pequeños fallos, errores de práctica y de planificación, había algo de amateur, de caídas de la bici, mordidas de llagas en la boca, algo infantil, primitivo, que resultaba realmente entrañable.
En cierto modo con 22 y 23 años volvimos a nacer, tienes que aprender a andar, a caerte y levantarte y también que el fuego quema. Tiempo después eres capaz de admirar esos momentos, nadie ha nacido aprendido y la vida trata de esto.
Ver esos pequeños errores otra vez te recuerda que algún día hubo cosas que hiciste mal y de las que aprendiste, te recuerda que la lucha tiene un fin y que algún día podrás hacer lo que quieras.

Lo triste no es cometer grandes o pequeños errores, lo triste es no aceptarlos.

El primer corto de Tarkovsky me abrió mucho los ojos. Si bien David Aames desde un principio supo ver con perspectiva aquellas meteduras de pata, a mi me resultaba más complicado y me dolía bastante, me avergonzaba incluso, de muchas cosas. Cuando vi "The Killers" sentí un alivio, Tarkovsky también metía la pata de vez en cuando, alguna cosa no salió del todo bien, no era una obra maestra, pero lo importante eran sus intenciones y su persistencia.

Tenía algo que decir y las cosas que no hizo bien aprendió a hacerlas.

lunes, 25 de junio de 2012

Hoja


Un hombre está perdido en un bosque, ve como cae una hoja de un árbol en un río,  la corriente se la lleva. Decide seguir el río, si lo sigue encontrará la salida. Cuando se da cuenta la hoja va en el sentido contrario, no sabe cuándo ha cambiado.¿Es circular?

PP, PM Tensión


Un personaje, protagonista en la escena.  Consigue liberarse de una situación de peligro. Tiene a un lado al enemigo, inconsciente en el suelo o anulado, atado a una silla, etc. En un primer plano o plano medio, a la vez que el protagonista mira a un lado, el enemigo se despierta de su letargo, se desata, etc. El protagonista no lo percibe,  la cámara panea con el protagonista perdiendo de vista el movimiento del enemigo. El siguiente plano se compone muy ajustado a su nuca, sin dejar nada de aire a lado del cuadro en el que está el enemigo.

El puto espacio


Un plano de la luna, el sol, el cielo o las estrellas son los únicos que se pueden ver iguales desde cualquier sitio del planeta. Son la mirada al exterior de todos los seres humanos, la puerta de casa que se abre hacia fuera, al jardín y al resto de las extensión infinita. ¿Qué nos relaciona con eso?¿Dónde estamos situados nosotros? Somos epicentro de nuestros pensamientos, de nuestra filosofía y conocimientos. Como una pequeña cárcel sin paredes pero de la que nos negamos a salir, miramos hacia el centro, ignoramos lo que tenemos a la espalda, como si fuera otro tema, algo que no concierne a nuestro día a día, a quiénes somos aquí durante nuestras vidas, siendo el mayor y más absoluto e incontestable interrogante y abarcándolo todo. Hacia allí deberíamos mirar. Sin preguntarnos por eso no podremos conocer nuestra más íntima y profunda esencia, seguiremos en una  vida paralela en nuestro micro-mundo donde afectan estas leyes físicas determinadas y la vida siguió este camino evolutivo. Sin preguntarnos qué es ese puto espacio donde flota la tierra y que se extiende infinito e indescifrable, no vamos a saber qué somos. Ese espacio, determina nuestra existencia, no lo podemos obviar. Es necesidad que miremos allí, que nos busquemos, y la respuesta no está en experimentos y pruebas científicas, está en nosotros mismos y en nuestra manera de comprender lo que es, cómo es o quién es.

sábado, 23 de junio de 2012

La estatua vivivente


http://www.saberhistoria.com.ar/wp-content/uploads/2010/04/Busto_piedra_Julio_Cesar.jpg
El prólogo de OLYMPIA (1938) es una impresionante lección de cine. Comienza con unos de ruinas griegas, después columnas en pie, a continuación construcciones enteras, que se han mantenido en pie miles de años, comienza a generar un mensaje de fortaleza brutal. A la vez confiere dinamismo y viveza el movimiento de la cámara, que hace parecer que el lugar está en activo aún. No documentan solo el lugar los planos, trata de demostrar que está siendo aún porque permanece por el tiempo. Todo esto se encamina hacia un clímax, trasladar ese tiempo y esa fortaleza a los humanos. Comienza a mostrar planos de estatuas, y aquí hay una técnica muy interesante para dotar de vida a objetos o estatuas inanimados.
Si te propones generar en una estatua un efecto de negación con la cabeza, por ejemplo, en el busto de Julio César. Estudiamos con una persona real cómo cambian las sombras al efectuar la negación en un plano idéntico y cómo cambia la perspectiva de la cámara con respecto a su cara. Al grabar la estatua movemos la cámara y la luz a la vez creando el efecto que produciría si fuera la estatua la que se moviera.
Este es un recurso que utiliza o eso creo Leni Riefenstahl en la secuencia de las estatuas, por lo menos eso parece en algún plano. Hace viva su inmortalidad, primero con la cámara, acercándonos a la fortaleza y dureza de esos hombres, y después hace una maravillosa transición a seres humanos reales con el lanzamiento de disco. Una obra de artes. Más tarde, una secuencia de la llama olímpica del nazismo alemán atravesando los países que eran y serían de Alemania, todo una terrible apología, pero tan jodidamente bien hecha...